URGOITI - CARLOS V - GACHARD
Carlos V
Louis-Prosper Gachard

Cuando en 1556 el emperador Carlos V desembarcó en Laredo para dirigirse al monasterio extremeño de Yuste, dejaba tras de sí treinta años de política, guerras, diplomacia, viajes y luchas religiosas. Hacia más de mil años, desde la caída del Imperio romano de Occidente, que ningún hombre, ni tan siquiera Carlomagno, había ejercido tanto poder en el continente europeo, ni había gobernado tantos territorios. El reinado de Carlos V marcó el comienzo de una nueva etapa en la historia de Europa y en ella España jugó un papel muy destacado. Aunque fue su hijo Felipe II quien afianzó el Imperio español, Carlos V puso los cimientos para que ello fuese posible, tras enfrentarse a los reyes de Francia, Francisco I y Enrique II, a unos Papas combativos, como Paulo III y Julio III, a un incontable número de pequeños conflictos y revueltas y al mayor problema que atravesó Europa durante el siglo XVI, la división de la Iglesia católica tras la eclosión del protestantismo.

La figura del emperador Carlos V ha sido objeto de un sinfín de biografías. Es, sin duda, uno de los personajes más estudiados y analizados de nuestra historia. Será a partir de finales del siglo XIX y principios del XX cuando comiencen a publicarse un gran número de trabajos dedicados al monarca, número que sólo ha aumentado desde entonces. Hoy es habitual encontrar en cualquier librería una buena monografía sobre Carlos V o su reinado. Sorprende el gran consenso que existe, raro en la historiografía actual, en torno a las aptitudes del monarca español, aunque encontramos más discrepancias a la hora de analizar el carácter “global” de su reinado frente a quienes se centran en su faceta más “hispánica”.

La historiografía moderna nació en las primeras décadas del siglo XIX de la mano de personajes tan importantes como Jules Michelet o Leopold von Ranke. No es ahora el momento adecuado para explicar las numerosas novedades y avances que trajo esta nueva forma de entender el estudio de la historia; únicamente destacaremos el uso extendido de los archivos y de los documentos como fuente principal en la elaboración de los trabajos, lo que supuso un cambio radical frente a las prácticas de la historiografía anterior. La utilización de estos instrumentos conllevó que las obras adquiriesen una mayor objetividad y que se aplicasen técnicas más científicas a la hora de confeccionar los trabajos.

CARLOS V ENTRANDO EN AMBERESEntre esos nuevos historiadores destaca Louis-Prosper Gachard, a quien Gustaaf Janssens denomina como “El César de los archiveros” o “el arquitecto de la archivística en Bélgica”. Su labor al frente de los Reales Archivos de Bélgica permitió la difusión de los nuevos métodos historiográficos y la recuperación de una ingente cantidad de información desperdigada en aquellos riquísimos archivos. Su influencia no quedó limitada a su país de acogida (nació en Francia), antes bien alcanzó igualmente a España, siendo el primer extranjero en consultar los Archivos de Simancas. Su interés por el siglo XVI le llevó a escribir sendas monografías sobre los Austrias mayores y de hecho fue el primer historiador “moderno” en realizar una biografía sobre Carlos V*, trabajo que fue publicado en un diccionario biográfico belga y no como obra independiente.

A pesar de los avances técnicos logrados en la disciplina histórica, el trabajo de Louis-Prosper Gachard adolece de algunas deficiencias propias de un historiador decimonónico. Que nadie espere encontrar una biografía similar a las que hoy se publican, respecto de las cuales las diferencias son significativas. Por ejemplo, en varias ocasiones el relato se vuelve demasiado indulgente con Carlos V, a quien jamás critica, e incluso hay párrafos más propios de un hagiógrafo que de un historiador. Quien se anime a leer el libro, algo que recomendamos, debe tener presente en todo momento cuándo y quién lo ha escrito. Su interés no radica tanto en la propia biografía, quizás algo superada por las investigaciones posteriores, sino en la importancia que tuvo la obra en su tiempo. Aunque no sea tarea sencilla, la mejor forma de aproximarse al trabajo de Gachard es leerlo como si estuviésemos en 1872.

Para comprender el contexto literario, histórico y personal de la obra de Louis-Prosper Gachard es imprescindible leer previamente el estudio preliminar del profesor Gustaaf Janssens, que nos detalla la biografía del historiador belga y los trabajos preparatorios que éste acometió antes de publicar su trabajo sobre Carlos V. También resulta de gran interés el breve repaso que realiza de las fuentes y de los estudios publicados sobre el emperador. En apenas cien páginas tendremos las herramientas necesarias para afrontar la lectura del texto de Gachard.

Siguiendo la estela de la historiografía alemana del XIX, Louis-Prosper Gachard sólo se ocupa de la historia política. Apenas hace alusiones a otras a facetas, como la cultural, económica o social. Muy influenciado por el positivismo científico que imperaba en las universidades europeas de aquella época, la biografía de Carlos V es un excelente modelo de los estudios realizados en el siglo XIX. En palabras de Gustaaf Janssens, “La biografía que Gachard escribió de Carlos V, es tanto un documento importante de época como una contribución importante a la historiografía de Carlos V. Es la obra de un hombre que contrastó los conocimientos existentes con un nuevo estudio del archivo”.

TIZIANO - CARLOS VUno de los puntos más interesantes de esta biografía de Carlos V es su marcado carácter “centro-europeo”. En España estamos acostumbrados a que las monografías sobre el emperador presten mayor atención a los acontecimientos peninsulares y soslayen los demás. Creemos que Castilla ya era el principal pilar del Imperio, cuando lo cierto es que, aunque siendo de gran importancia, tan solo era un soporte más del complejo entramado de reinos y territorios que controlaba Carlos V. De ahí el interés del trabajo de Gachard, que se ocupa más de los sucesos acaecidos en las posesiones continentales del emperador, especialmente en los Países Bajos y en el Sacro Imperio, y, de este modo, nos permite adentrarnos en una faceta de reinado de Carlos V quizás no tan conocida en España. Hay, sin embargo, una omisión flagrante: en ningún momento se hace alusión a los territorios de Ultramar y la conquista del Nuevo Mundo no es ni tan siquiera mencionada.

La estructura del relato escrito por el historiador belga es muy sencilla: seguir en todo momento los pasos de Carlos V. La narración acaba por convertirse en la sombra del emperador, esquema que tiene sus ventajas e inconvenientes. A su favor diremos que gracias a él conocemos los sucesos que marcaron el siglo XVI desde el punto de vista de Carlos V, sabemos constantemente dónde se encontraba y cuáles fueron sus reacciones e impresiones sobre aquéllos. No obstante, un seguimiento tan próximo a la figura del monarca nos impide hacernos una imagen más amplia y global del conjunto del Imperio. Si Carlos V no se encontraba cerca de un acontecimiento o no tomó una decisión que le afectase, es como si no hubiese pasado y puede que Gachard ni tan siquiera lo mencione.

Gustaaf Janssens explica muy acertadamente el interés de la obra de Louis-Prosper Gachard: “El hecho de que se vaya a publicar una traducción al español de esta biografía, más de 140 años después de su aparición, puede causar extrañeza a primera vista, puesto que existen suficientes buenas biografías recientes de Carlos V. Además, cualquier estudio histórico antiguo (a fortiori un estudio del siglo XIX) se ve eclipsado por los resultados de investigaciones más recientes. Sin embargo, un mayor entendimiento de la historia de la historiografía puede ser útil y enriquecedor. Conocer el contexto, la perspectiva y el método de trabajo de autores anteriores ofrece información importante sobre su enfoque de estudio del pasado”.

Louis-Prosper Gachard (1800-1885) es uno de los historiadores e hispanistas más destacados del siglo XIX europeo. Como fruto de sus investigaciones publicó las Relations des ambassadeurs vénitiens sur Charles V et Philippe II (1855), Retraite et mort de Charles-Quint au monastère de Yuste (1855) o Don Carlos et Philippe II (1863), entre otros. En 1872, tras dedicar varias décadas a la recopilación de documentación sobre el emperador, le llegó la oportunidad de redactar su obra más ambiciosa, la biografía de Carlos V, para ser incluida en la voz correspondiente, “Charles Quint”, de la Biographie nationale publiée par l’Académie Royale des sciences, des lettres et des beaux-arts de Belgique (Bruselas, 1866 y ss.), obra inédita en español hasta la presente edición.

*Publicado por Urgoiti Editores, febrero 2015.