GRANDE - ALDEBARAN - ASSURBANIPAL
Assurbanipal, un rey asirio ilustrado
Fernando Fernández Palacios

Generalmente consideramos que la Historia Antigua comienza en Egipto y luego da un salto de varios cientos de años hasta llegar a la Grecia Clásica. Olvidamos, de este modo, que la civilización (atendiendo a los parámetros antiguos y actuales) nace entre dos ríos, el Tigris y el Éufrates, y se extiende por lo que hoy llamamos Oriente Próximo a lo largo de más de dos mil años. Civilizaciones como las antiguas Ur y Acadia o las más “modernas” Elam, Babilonia o Asiria nada tienen que envidiar en cuanto a organización social, política e incluso económica a los grandes imperios de la antigüedad. Hoy, sin embargo, pasan prácticamente desapercibidas para el gran público. Las razones de este abandono debemos hallarlas en el desinterés de los historiadores (y editoriales), la dificultad por encontrar fuentes que ofrezcan datos fiables sobre ellas y la imposibilidad de los arqueólogos de llevar a cabo nuevas excavaciones in situ dada la inestable y peligrosa situación que atraviesa la región. El resultado es el desconocimiento generalizado de una etapa fascinante de la historia de la humanidad.

Dentro del amplio abanico de civilizaciones que poblaron Mesopotamia destaca, por su extensión y desarrollo cultural, el reino asirio. Surgido en torno al año dos mil antes de Cristo, su principal centro político, al menos en sus orígenes, fue la ciudad de Assur situada al norte de Babilonia. A lo largo de su existencia atravesó etapas de gloria con otras de vasallaje. Tradicionalmente se ha divido su historia en tres fases: Imperio antiguo, medio y nuevo asirio. La máxima extensión de Asiria se produjo entre los siglos IX y VII a. C. cuando llegó a controlar toda Próximo Oriente y Egipto. El cenit de esta civilización se alcanzó bajo el rey Assurbanipal (668–627 a. C), quien amplió las fronteras del imperio asirio hasta su máxima extensión. Tras su muerte, y como tantas otra veces ha sucedió a lo largo de la historia, Asiria vio derrumbarse su imperio a consecuencia de las luchas internas y el empuje de nuevas potencias, como los persas.

assurbanipal cazandoFernando Fernández Palacios recupera la figura del último rey de Asiria en su obra Assurbanipal, un rey asirio ilustrado*. Tenemos la suerte de que el monarca fuese un gran aficionado a la cultura (aunque estuviese más interesado en la adivinación y en la magia) y que prestase especial atención a sus bibliotecas. Gracias a este interés se han conservado más de 30.000 tablillas en la biblioteca de la ciudad de Nínive que versan sobre una gran heterogeneidad de cuestiones y han facilitado a los investigadores una ingente información sobre la civilización asiria. Utilizando las fuentes tradicionales (como el relato bíblico) y los hallazgos arqueológicos, Fernández Palacios reconstruye la vida de Assurbanipal y a la vez nos describe los últimos años del imperio asirio. En palabras del propio autor: “Lo que sigue es un intento de realizar una biografía de Assurbanipal enmarcada en los tiempos en los que le tocó vivir, disponiendo para ello de las fuentes que a través de los siglos han llegado a nuestro poder y ofreciendo simultáneamente una introducción sucinta al mundo asirio”.

El libro, escrito de forma clara y sencilla, puede ser leído tanto por especialistas como por legos en la materia; es más, la obra de Fernando Fernández Palacios quizás sea un buen punto de partida para aquellos que sientan interés por adentrarse en la historia antigua del Cercano Oriente. Citando en este caso al profesor Federico Lara Peinado, quien lo prologa, “Con su lectura se tendrá un punto de referencia para el conocimiento sobre los neoasirios, pueblo considerado de mala reputación –a la vista de la Biblia y de no pocos de sus magníficos e inquietantes relieves–, pero en cualquier caso de compleja historia, todavía no desvelada en su totalidad”.

La estructura de la obra no adopta un esquema cronológico pues el autor se decanta por dividirla en varios temas a fin de analizar todos los aspectos políticos, económicos, sociales y artísticos del reinado del monarca asirio. Los primeros capítulos abordan el marco geográfico, humano e histórico del reinado de Assurbanipal, así como el contexto de su acceso al trono y los primeros años de su reinado. Asarhaddon, padre de Assurbanipal, repartió su imperio entre sus hijos, Babilonia para Shamash-shum-ukin y Asiria para nuestro protagonista. La intervención de la abuela de ambos, Zakutu Naqi’a permitió que Assurbanipal fuera reconocido por sus hermanos y por el reino, aunque la guerra fratricida no tardó en producirse.

A continuación, Fernando Fernández Palacios aborda la “política exterior” de Assurbanipal. Cuando el monarca asirio llega al trono, sus posesiones ya eran amplias pero su padre había dejado abierto varios frentes en Egipto, Arabia y la costa occidental. Assurbanipal continuó la labor expansionista y conquistó Egipto, sometió el Elam (lo que se ha considerado un error político porque eliminó un estado tapón para frenar el peligro persa) y Urartu, se enfrentó a los cimerios y lidios y sojuzgó a Babilonia, alzada en armas con Shamash-shum-ukin, el hermano de Assurbanipal, al frente de la revuelta. La guerra civil que se desencadenó fue una dura prueba para el rey asirio quien tuvo que hacer frente a un difícil enemigo, al que consiguió vencer tras cuatro años de duros enfrentamientos. Los últimos años del reinado de Assurbanipal están marcados por un período de paz en los que ya se entrevé la decadencia que asolará al imperio asirio en las siguientes décadas.

Tras esos capítulos más centrados en la historia militar y política del reinado de Assurbanipal, Fernando Fernández Palacios se centra en las cuestiones políticas, sociales y artísticas. En estos capítulos descubrimos cómo articula su poder Assurbanipal, su día a día y los rasgos más característicos del monarca (menos cruel de lo que se le representa), la estructura administrativa del reino, así como el desarrollo de las artes (hay un capítulo entero dedicado a la biblioteca de Nínive) y la religión y las artes asirias.

Delacroix_-_La_Mort_de_Sardanapale_(1827)Los capítulos finales están dedicados a los últimos años del reinado de Assurbanipal, en los que se vislumbran los conflictos sucesorios que azotarán Asiria tras la muerte del gran monarca (una vez más el reparto de poder entre los herederos fue el motivo principal de enfrentamiento). La información que poseemos sobre el final de su vida es confusa y ha dado lugar a dos versiones contradictorias: hay quien mantiene que abdicó y quien afirma que murió en el trono. Sea cual sea la versión correcta, lo cierto es que tras la desaparición de Assurbanipal, Asiria se vio abocada al caos que inexorablemente condujo a su completa aniquilación.

Concluimos esta reseña con otra cita del autor que resume la esencia de su trabajo: “Para bien o para mal de la Humanidad, dependiendo de lo que uno entienda por progreso o desarrollo, la figura de Assurbanipal será por los siglos de los siglos […] una figura clave para entender el desenvolvimiento que el mundo ha tenido; si a esto le unimos el hecho de que, debido a sus esfuerzo, gran parte de la variada y riquísima literatura mesopotámica nos ha llegado gracias a las bibliotecas, no tendremos más remedio que reconocer que el hecho de acercarse a su figura puede haber sido un ejercicio que facilite la penetración en los arcanos de nuestra memoria colectiva, aunque a algunos eso de ‘los asirios’, o Assurbanipal en concreto, les parezca algo muy lejano en el tiempo y sin trascendencia alguna en sus vidas”.

Fernando Fernández Palacios (Madrid, 1967) es doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid (especialidad de Historia Antigua). Actualmente trabaja en la Universidad de Gales. Ha publicado un centenar de estudios entre los que destacan: El palacio de Sargón II en Dur-Sharrukin, Sobre las relaciones entre Asiria y Egipto en el reinado de Sargón II, Mesopotamia, Edgar Allan Poe y el Próximo Oriente, Mesopotamia, Asiria y la Hesperia protohistórica y Una revisión del ascenso al trono de Sargón II de Asiria.

*Publicado por la Editorial Aldebarán, noviembre 2014.