TACITO - CATEDRA - VIDA DE AGRICOLA
Vida de Agrícola
Tácito

La lectura de los clásicos en versión bilingüe siempre aporta mucha más riqueza al lector, del mismo modo que resulta preferible –si uno quiere gozar realmente de la voz de sus protagonistas y de las sutilezas del guión- ver una película en versión original subtitulada que otra tan sólo doblada. Tratándose de Cornelio Tácito, además, tener al lado sus textos tal como él mismo los redactó nos permite admirar el prodigio de concisión que encierran, dentro de la ya de por sí precisa lengua latina.

Es de agradecer, por otro lado, que la edición bilingüe de cualquiera de los clásicos  incluya unos comentarios que nos faciliten su mejor comprensión. Y esto es lo que ocurre con una de las obras menores de Tácito, escrita años antes de las Historias y los Anales. Se trata de La Vida de Agrícola* (De Vita Iulii Agricolae) a la que acompaña una valiosa introducción y comentarios adicionales a cargo del profesor Juan Luis Conde, quien nos ofrece en el libro su propia y excelente traducción de aquélla.

La introducción nos permite situar La Vida de Agrícola en su contexto histórico y datarla dentro de la producción de su autor (que era precisamente el yerno del general Agrícola) así como comprender mejor su contenido y el propósito que condujo a Tácito a redactarla. Para quien esté familiarizado con el latín las notas sobre el estilo y los componentes gramaticales que añade Juan Luis Conde le servirán como ayuda para no perderse –o para disfrutar más- del texto pues éste tiene, por así decirlo, diversos estratos o capas geológicas de mucha más profundidad que la aparente.

MAPA BRITANIA ROMAEn efecto, la lectura guiada o complementada con unos acertados comentarios que ayuden a la mejor comprensión de textos escritos hace casi dos mil años, bajo unas condiciones culturales y políticas bien diferentes de las nuestras, es siempre mucho más enriquecedora. Baste como ejemplo el análisis que Juan Luis Conde realiza sobre la primera larga frase del proemio (I.1) de la obra (Clarorum virorum facta moresque) para descubrir cómo en ella se rinde tributo a una larga tradición romana, ajustada a los preceptos de la retórica, que incluye, en palabras de Conde, “[…] un manejo evocativo de modelos (Catón el Censor), la recreación de temas del repertorio historiográfico (Salustio, Veleyo, Nepote) o el eco de lugares comunes de prosistas de la época (Séneca, Plinio el Joven). Merece la pena observar lo que Tácito ha hecho con ellos”.

La Vida de Agrícola es, en realidad, un texto breve con el que Tácito rinde tributo y homenaje a su suegro escribiendo su biografía de un modo ciertamente particular. Es una obra difícilmente clasificable entre los géneros al uso pues la mayor parte de sus 48 capítulos (del 10 al 39) se dedican a la descripción de las tierras y las gentes de Britannia  y al relato de los siete años en que Agrícola estuvo al frente del gobierno de aquella provincia. De ellos, a su vez, buena parte narran sus campañas militares en la isla hasta culminar la conquista, terrestre y naval, de Escocia con la victoria sobre los caledonios en la batalla del Monte Graupio (se entiende bien, por ello, el interés que los británicos siempre han tenido en esta obra de Tácito). El resto, desde el capítulo 39 al último, nos da cuenta de la vuelta de Agrícola a Roma, sus difíciles relaciones con Domiciano y su muerte.

Como todos los escritos de Tácito, en éste hay mucho más que la descripción de una simple vida, por mucho que fuera la de su suegro. El historiador romano aprovechaba cualquier resquicio de sus obras para deslizar esas frases lapidarias que admiramos, reflejo a la vez de su conocimiento profundo de la naturaleza humana (y de un cierto pesimismo existencial) y de sus propias concepciones de la vida. Frases que en un estilo literario calificado por Conde como “impresionista” han quedado para la posteridad, indelebles: así por ejemplo, cuando narra en el capítulo 3 de la obra el nuevo escenario surgido tras la muerte de Domiciano, el advenimiento de una nueva era feliz con Nerva y Trajano, expresa cómo el primero había conseguido compaginar o unir “cosas en otros tiempos disociables, el Principado y la libertad“. Esta simple frase (Nerua Caesar res olim dissociabiles miscuerit, principatum et libertatem) ha sido después utilizada como paradigma de la acción pública o, si se quiere, de un cierto modo de ejercer el poder.

Estatua de DominicianoEn los comentarios finales al texto de Tácito Juan Luis Conde expone cómo los rasgos más característicos de nuestro autor están ya presentes en esta temprana obra. Bajo las rúbricas “Tácito orador“, “La máscara del poder” y “Arte y realidad” Conde hace su propia interpretación sobre la figura del historiador romano que probablemente más ha influido en la posteridad, del que destaca sus “contradicciones y paradojas”. Nos pone de relieve su ironía descreída, su pesimismo antropológico, “su socarronería cercana al cinismo” o sus concepciones políticas más profundas, que Conde descubre próximas a los ideales republicanos a la vez que ligadas a una cierta versión del anarquismo.

Hay, en fin, verdadera joyas en La Vida de Agrícola. Ya se trate de las arengas antes de la batalla (es difícil que alguien pueda reflejar las tesis del enemigo mejor de lo que Tácito hace con las nobles palabras del jefe de los caledonios); de la autocrítica que el historiador hace de sí mismo y de muchos de sus contemporáneos cuando callaban ante los desmanes del régimen de terror impuesto por el último de los emperadores de la dinastía Flavia, Domiciano; del advenimiento de una generación de homines novi moderados, entre ellos el propio Agrícola, que afrontaban no pocas dificultades para revertir la situación anterior (pues “la naturaleza de la debilidad humana ha impuesto que los remedios actúen con mayor lentitud que los males“), la riqueza conceptual y literaria de Tácito es siempre un prodigio.

Tácito quizá no sabía hasta qué punto se han cumplido, muchos siglos después, las palabras con las que él mismo finalizaba la biografía de su suegro: “Lo que hemos amado de Agrícola, lo que hemos admirado de él, permanece y permanecerá para siempre inscrito por la fama en el corazón de los hombres, pues a muchos de los antiguos el olvido les borró la gloria y el renombre; narrado en este libro para la posteridad, Agrícola sobrevivirá“.

*Publicado por Ediciones Cátedra, noviembre 2013.