GRANDE - TREA - SANCHO IV
Sancho IV de Castilla (1284 - 1295)
José Manuel Nieto Soria

La imagen que hoy predomina del reinado de Alfonso X el Sabio quizás esté demasiado idealizada, lo que pudiera explicar que la historiografía española se haya centrado en exceso en su figura, olvidándose de otros personajes del siglo XIII no menos importantes. Acostumbrados a la habitual ineptitud de nuestros monarcas, es lógico que un rey culto y preocupado por las artes destaque por encima del resto, pero lo cierto es que los años de gobierno del Rey Sabio (desde 1252 a 1284), especialmente los últimos, fueron bastante turbulentos. El centralismo regio propuesto por Alfonso (impulsado por su candidatura a la púrpura imperial) y algunas medidas económicas y tributarias dirigidas a sufragar su proyecto político acabaron por enemistarle con los nobles, la Iglesia y las ciudades, es decir, con las fuerzas vivas de Castilla, quienes se apoyaron en su hijo, Sancho, para deponerle. El resultado fue una guerra civil que concluyó con la muerte (por causas naturales) de Alfonso X en 1284.

El reinado de Sancho IV (1284 – 1295) está eclipsado por el de su padre e incluso por su esposa María de Molina. No obstante, la figura de Sancho IV el Bravo tiene un indudable interés. Las tensiones políticas entre el monarca y destacados miembros de la nobleza; el ascendente papel de Castilla en el contexto europeo; el nuevo ímpetu dado a la Reconquista con la toma y conservación de Tarifa; los problemas dinásticos con los infantes de la Cerda e incluso la actividad cultural son algunas de las razones que invitan a profundizar en la figura de Sancho, más allá de su implicación en la revuelta contra su padre. Es más, muchos ven en el reinado de Sancho IV un punto de inflexión en la Corona de Castilla. A partir de entonces y hasta el siglo XV la inestabilidad se adueña del reino y la nobleza toma las riendas, o al menos lo intenta, del poder político.

La biografía de Sancho IV de Castilla* preparada por José Manuel Nieto Soria ahonda en estas cuestiones. Como el propio autor explica, “tratándose el presente texto no de una obra de investigación, sino de un libro dirigido a un público amplio, pero planteado desde el mayor rigor histórico que le ha sido posible a su autor, el esfuerzo principal se ha centrado en tratar de ofrecer un cumplido reflejo de las nuevas luces que sobre este reinado […] se han ido proyectando como consecuencia de esta importante abundancia de nuevas aproximaciones sectoriales”. Estamos, por tanto, ante una obra divulgativa (escrita, eso sí, por un experto en la materia) de muy fácil lectura, relativamente breve (apenas supera las doscientas páginas) y muy recomendable para aquellos interesados en la Edad Media española.

SANCHO IV DE CASTILLALa estructura del libro es sencilla: una primera parte centrada en narrar cronológicamente los hechos de la vida del monarca castellano y otra dedicada a exponer los rasgos políticos, sociales y económicos más destacados del reinado. El propio autor nos lo explica en estos términos: “[…] junto a los primeros capítulos, del primero al séptimo, en los que predomina la vorágine de la sucesión fáctica y en donde se impone la maestría y el esfuerzo ciclópeo de Mercedes Gaibrois como punto de referencia obligado, se hallarán seguidamente los otros restantes, los cuatro que van desde el octavo hasta el undécimo, […] que buscan más la reflexión analítica y en donde se trata de dar cumplido reflejo de una amplia variedad de temáticas, tal como han sido enfocadas en la extensa biografía reciente”.

Sancho nace en 1258. Fue el cuarto hijo, el segundo varón, de Alfonso X de Castilla y de Violante de Aragón. Como explica el profesor Nieto, ya desde su infancia tuvo conocimiento de las intrigas y traiciones que regían la corte real, circunstancia que marcará su carácter temperamental y desconfiado. Los hechos más destacados de su juventud tendrían una importante repercusión una vez alcanzada la Corona: su matrimonio por poderes con Guillerma de Moncada (cuando sólo contaba doce años); la muerte de su hermano mayor, el infante Fernando, que abrió una disputa dinástica entre los hijos de éste (los conocidos como infantes de la Cerda) y el propio Sancho; y, por último, el paulatino distanciamiento entre Sancho y Alfonso X.

En las Cortes de Sevilla (1282) se consuma la ruptura entre padre e hijo. El Rey Sabio empezó a valorar los derechos de su nieto, el infante Alfonso de la Cerda, al trono castellano. Sancho, que veía peligrar la Corona, se acercó a los descontentos con la política seguida por Alfonso X (quienes no eran pocos, ni débiles). Las hostilidades se desataron y dejaron al país sumido en el caos durante dos años. En medio de la lucha se produjo el matrimonio entre Sancho y María de Molina (figura capital del reinado de su esposo), aprobado por el clero castellano pero contrario al derecho canónico y desautorizado por el Papado.

GUZMAN EL BUENOLa muerte de Alfonso X y el exilio de los infantes de la Cerda a Aragón dejaron vía libre a Sancho para acceder a la Corona. José Manuel Nieto Soria describe cómo los primeros años del reinado se dedicaron a legitimar la figura del rey y a recuperar el control sobre el país, además de explicarnos quiénes fueron sus principales valedores y opositores.

Podemos resumir en tres grandes bloques temáticos los años de gobierno de Sancho IV: los problemas de orden interno, las relaciones internacionales y la amenaza musulmana. El primero engloba las fricciones entre el monarca y la nobleza castellana, entre la que sobresale la figura de don Lope Díaz de Haro (gran privado del rey que acabará muerto en presencia del monarca). El segundo tiene como eje las relaciones con Francia (que apoya a los infantes de la Cerda) y con Aragón (con quien se enfrentará en una guerra abierta pero de escasa incidencia militar en 1288). Sancho IV supo maniobrar con habilidad para, tras superar las tensiones iniciales, situarse como mediador entre el monarca galo y el aragonés, enfrentados por Sicilia. Por último, el rey castellano no descuidó la frontera musulmana y retomó la senda conquistadora de sus predecesores. El gran logro de su reinado fue, sin duda, la conquista de Tarifa en 1292, tres años antes de morir de tuberculosis.

La mera descripción fáctica del reinado Sancho IV no nos basta para conocer en toda su extensión las dinámicas internas que conformaron el juego de equilibrios entre los grupos de poder en el seno de la monarquía castellana a finales del siglo XIII. Como señala José Manuel Nieto Soria en el epílogo de su obra, “Sancho IV al levantar la bandera la sublevación contra su padre, se presentó ante el reino como un reformador, a la vez que como un restaurador que pretendía regresar a pautas de gobierno previas al reinado de Alfonso X […] Estas pautas de gobierno previas a las que supuestamente se pretendía regresar suponían básicamente el retorno a la autonomía concejil que ya tenía mucho de utópico, a un apoyo de la nobleza que se tradujera en la acumulación sostenida de un gran número de mercedes y al proteccionismo a ultranza de las principales instituciones eclesiásticas”.

MARIA DE MOLINA PRESENTA FERNANDO IVEl profesor Nieto Soria dedica casi toda la segunda parte de su trabajo a estudiar cómo Sancho IV intentó compatibilizar, no siempre con éxito, el proyecto político esgrimido en la revuelta contra su padre con la realidad del reino una vez que accedió a la Corona. El complicado estado de las arcas reales y la imposibilidad de conceder a los nobles más tierras procedentes de la Reconquista frustraron, entre otras razones, los planes del nuevo rey por revertir las políticas de su padre. Las ciudades, coaligadas en Hermandades, y la Iglesia trataron de mantener y aumentar su autonomía, lo que obligó a Sancho IV a apoyarse en la oligarquía urbana formada por los caballeros y por la pequeña nobleza.

Al final de su reinado quedó patente que era del todo imposible cumplir con su proyecto, hecho que le granjeó no pocas enemistades. A través del análisis de los componentes sociales, económicos y culturales de Castilla, José Manuel Nieto Soria nos muestra un país inestable cuyos miembros más poderosos están en constante puja por adquirir mayor autoridad a costa, generalmente, del monarca (y de sus tierras).

José Manuel Nieto Soria es catedrático de Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid desde 1991. Su ámbito de investigación preferente se ha centrado en el estudio de la corona castellano-leonesa durante los siglos XIII al XV, al que ha dedicado más de dos centenares de trabajos monográficos, mostrando especial interés por el análisis del poder real, las relaciones entre monarquía e Iglesia y las conexiones entre política y cultura en el devenir histórico.

*Publicado por la editorial Trea, septiembre 2014.