GRANDE - BELLATERRA - DESCUBRIENDO ANTIGUO ORIENTE
Descubriendo el Antiguo Oriente. Pioneros y arqueólogos de Mesopotamia y Egipto a finales del s. XIX y principios del s. XX
Rocío Da Riva y Jordi Vidal (eds.)

Nadie ha contribuido más a crear el modelo o prototipo de arqueólogo moderno que Steven Spielberg con sus películas de Indiana Jones. Pocos son, en el gran público, quienes al hablar de descubrimientos arqueológicos no imaginan una expedición encabezada por un aventurero con sombrero, látigo y ropas raídas, que se enfrenta a tribus pérdidas y supera mil peligros hasta descubrir increíbles tesoros de civilizaciones milenarias. Por supuesto, los trabajos en las excavaciones son igual de espectaculares. Por mucho que los nazis lleven a cabo una concienzuda exploración del terreno, unas cuantas palas y unos pocos hombres son suficientes para encontrar el Arca de la Alianza en una cámara prácticamente intacta (llena de serpientes, eso sí). Poco cabida tienen en estas películas la paciencia, el tesón y el estudio, verdaderos ejes del trabajo arqueológico.

La sociedad conoce poco y mal cuál es la verdadera labor que desarrolla hoy un arqueólogo (¿serían capaces de nombrar a tres reputados arqueólogos españoles?). Los medios de comunicación tampoco ayudan mucho a explicar en qué consiste su trabajo, más interesados en aparatosos hallazgos (si hay tesoros y maldiciones de por medio, mejor) o, últimamente y por desgracia, en la sinrazón de unos fanáticos, antes que en unas piedras amontonadas en un terraplén perdido del desierto sirio. La financiación pública es exigua, más aún en los tiempos que corren, mientras que en España la privada es, salvo contadas excepciones, inexistente. Al final resulta sorprendente cómo, a pesar de tantos inconvenientes, salen adelante proyectos y continúan avanzando las investigaciones.

Lejos quedan ya los grandes titulares de prensa que anunciaban los descubrimientos de ciudades como Petra, Troya o Nínive o los hallazgos de las tumbas de faraones egipcios. La fiebre que a finales del siglo XIX y principios del XX recorrió el mundo occidental y centró sus miradas en el Próximo Oriente ha decaído en los últimos años. El romanticismo y la mística que rodeaba a las primeras expediciones han dado paso al sesudo trabajo de campo y a una minuciosa investigación científica. A veces olvidamos que la arqueología tiene apenas un par de siglos de vida y que lo que empezó siendo una afición ha acabado por convertirse en una seria disciplina académica. Quizás por esta razón existen pocos estudios que analicen la evolución de esta disciplina a lo largo de sus doscientos años de existencia. La obra colectiva Descubriendo el Antiguo Oriente. Pioneros y arqueólogos de Mesopotamia y Egipto a finales del s. XIX y principios del s. XX* trata de rellenar ese vacío a través del análisis que varios especialistas realizan sobre algunas de las figuras más destacadas de la “primitiva” arqueología moderna.

KOLDEWEY BABILONIAEl origen de la obra lo encontramos en las ponencias presentadas en el workshopDescubriendo el Antiguo Oriente: estudiosos de Mesopotamia y Egipto a finales del siglo XIX” celebrado en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona los días 25 y 26 de noviembre de 2013, cuyo principal objetivo, explicado en el prólogo del libro, era: “[…] reunir a algunos colegas, conocidos especialistas del Antiguo Oriente y Egipto, junto a otros más centrados en el tema de la historiografía, y dedicar esos dos días a presentar ideas, y dialogar sobre la historiografía en los estudios de Egipto y Oriente, con el fin de desarrollar líneas de estudio, y organizar futuros proyectos y colaboraciones”. El texto que ahora reseñamos recoge once de las ponencias presentadas en el workshop, además de dos breves reflexiones: una sobre el concepto de historiografía y los debates en torno a ella y otra sobre la historiografía del Próximo Oriente en particular.

Normalmente este tipo de trabajos suelen ser asimétricos y a veces incluso caóticos, pues cada colaborador escribe sobre lo que sabe y los artículos acaban por guardar poca relación entre sí (cuanto más amplio sea el objeto del Congreso, mayor desconexión entre las distintas ponencias). Por suerte, la obra editada por los profesores Rocío Da Riva y Jordi Vidal no sucumbe a esta práctica y todos los capítulos, cada uno con sus propias peculiaridades y enfoques, mantienen una cierta coherencia discursiva. A ello contribuye lo específico del tema tratado y de los límites cronológicos y territoriales marcados por los organizadores. Otro de los rasgos que suelen presentar este tipo de obras colectivas es el carácter académico y especializado de sus contribuciones, que rara vez despiertan el interés del lector curioso e inexperto. No sucede así con el libro que ahora reseñamos, pues, salvando algunas ponencias, la mayoría son de fácil lectura y muy accesibles para el lego en la materia.

Entre los personajes estudiados en la obra aparecen Jacques de Morgan, Lászlo Almasy (figura controvertida por su colaboración con los nazis), Mortimer Wheeler, Joaquín González Echegaray (uno de los pocos españoles analizados), André Parrot, Ernest Renan o Robert Koldewey. Muchos de ellos, por no decir todos, son prácticamente desconocidos para el público español, aunque fueron pioneros en el descubrimiento y estudio de las ruinas de las civilizaciones antiguas. Cada uno aportó sus conocimientos y sentido práctico a una ciencia que se iba desarrollando a medida que hallaban nuevos yacimientos. Los personajes citados en la obra construyeron las pautas metodológicas que posteriormente guiarían a los futuros arqueólogos.

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL RUINASEl libro se divide en dos grandes bloques: “Egipto” y “Oriente”. En el primero se abordan las exploraciones iniciales del inhóspito Desierto Occidental de Egipto a finales del siglo XIX, el nacimiento de la historiografía egipcia en la década comprendida entre 1893-1903 (momento en que se elaboró la primera cronología del Egipto antiguo) y la conformación del mito egipcio como una civilización diferente y única que atrajo a aventureros y románticos a comienzos del siglo pasado pero que aún hoy perdura. El último capítulo está dedicado a los arqueólogos ingleses que estuvieron a cargo de la protección del patrimonio arqueológico en el Norte de África durante la Segunda Guerra Mundial. Sesenta años después seguimos viendo cómo el hombre nada ha aprendido y la barbarie y la irracionalidad continúan imponiéndose a la cultura y al respeto por el pasado, ya sean las tropas americanas durante la Guerra de Irak, ya sean los fanáticos que descargan su odio en estatuas o en las ruinas de ciudades milenarias.

El segundo bloque temático, dedicado al Próximo Oriente, se compone de artículos que abordan las investigaciones de Joaquín González Echegaray en el yacimiento de El Khiam y sus reflexiones sobre el tránsito hacia el Neolítico en el Mediterráneo oriental; las primeras referencias a los monumentos megalíticos en Transjordania y el debate en torno al descubrimiento de la antigua Ugarit y la construcción de un relato que margina las aportaciones locales y magnifica el trabajo de los arqueólogos occidentales. Los tres capítulos siguientes guardan una pauta muy similar: se centran en unos personajes concretos (André Parrot, Ernest Renan o Robert Koldewey) y en las investigaciones o hallazgos que realizaron (Mari, Fenicia y Babilonia, respectivamente). El capítulo que cierra el libro estudia el descubrimiento de la ciudad de Petra y el enorme interés que despertó en su momento.

No es frecuente encontrar en la oferta editorial libros dedicados a la arqueología y mucho menos libros accesibles al no especialista. Hay que agradecer, por tanto, a la editorial Bellaterra su apuesta por este tipo de obras (son ya varios los títulos que hemos reseñado semejantes a éste y todos han sabido combinar el saber académico con la divulgación de alta calidad). El trabajo colectivo Descubriendo el Antiguo Oriente puede ser un primer paso para quienes quieran acercarse al mundo de la arqueología sin verse abrumados por datos, técnicas de investigación y dataciones; el experto también tiene en él una buena oportunidad para recodar las raíces de su disciplina.

*Publicado por la editorial Bellaterra, enero 2015.