AMANDA VAILL - TURNER - HOTEL FLORIDA
Hotel Florida. Verdad, amor y muerte en la Guerra Civil
Amanda Vaill

Inaugurado doce años antes, el Florida era un hotel de primera categoría situado en un vecindario exclusivo. El edificio tenía diez plantas recubiertas de mármol blanco, y contaba con habitaciones lujosamente amuebladas, todas con baño y calefacción central, que daban a una fuente acristalada. Estaba situado al lado de las tiendas elegantes de la Gran Vía, frente a los modernos cines de la plaza de Callao y a dos pasos del edificio de Telefónica; solo que ahora ofrecía un blanco perfecto para los proyectiles que apuntaban a los edificios vecinos. Y además se había convertido en un refugio para un grupo abigarrado y políglota de periodistas extranjeros, pilotos franceses y rusos, así como de una variada gama de damas de la noche“. Con estas palabras describe Amanda Vaill, el que fuera uno de los centros neurálgicos para los extranjeros que acudían a cubrir informativamente, o a combatir en, la Guerra Civil española.

Ya hemos reiterado que poco más puede escribirse de nuestra Guerra Civil, objeto de miles, por no decir decenas de miles, monografías que la han abordado y estudiado. Por esta razón sorprende el interesante enfoque que ha adoptado Amanda Vaill para describir la contienda. Los protagonistas no son personajes que tuvieran una incidencia directa en el discurrir de la guerra, no son generales, ni políticos, ni tan siquiera soldados, sino meros espectadores, en ocasiones privilegiados, de algunos hechos o batallas del conflicto. A través de sus vivencias la autora reconstruye el desarrollo de la Guerra Civil en el bando republicano y, quizás lo más sugestivo, la forma en que un conflicto bélico transforma a los hombres que lo viven de cerca.

GERDA TARO Y ROBERT CAPALos seis protagonistas (cinco extranjeros y un español) son Ernst Hemingway, Martha Gellhorn, Arturo Barea, Ilsa Kulcsar, Gerda Tardo y Robert Capa. Aunque también podría organizarlos en duplas (Hemingway/Gellhorn, Barea/Kulcsar y Tardo/Capa) pues, a su vez, mantuvieron una relación sentimental que, salvo en el caso de Tardo y Capa, concluirán en matrimonio. Entre los personajes principales hay nombres muy distinguidos como Hemingway o Capa, mientras que otros – Kulcsar o Barea, por ejemplo- sonarán menos al gran público. Sin embargo, todos tienen un elemento en común: conocieron de primera mano los sucesos que ocurrían en España y, ya sea como corresponsales, fotógrafos o censores, fueron testigos directos de los horrores de la guerra. Además todos ellos se hospedaron, antes o después, en el Hotel Florida.

La obra de Amanda Vaill Hotel Florida. Verdad, amor y muerte en la Guerra Civil* es de difícil clasificación. La propia autora deja claro que no se trata de una historia de la guerra (“Ya hay muchas, y de todos los colores del espectro ideológico, por lo que yo no tendría nada nuevo que aportar“) pero, no obstante, constituye un relato histórico que se apoya en cartas, diarios, documentos oficiales, noticias o memorias para reconstruir las experiencias de sus protagonistas y la España de la contienda. Al mismo tiempo la narración adopta tintes novelados (eso sí, sin perder el sentido histórico de la obra), muy alejada del estilo de los trabajos de historia a los que estamos acostumbrados. El gran logro de Amanda Vaill reside en su capacidad para combinar armoniosamente unos y otros elementos, dando como resultado una obra que pueden leer tanto los expertos en la materia como los lectores más reticentes a los libros de historia.

Cada uno de los personajes tuvo una motivación distinta para acudir a España (salvo Arturo Barea que era español) y todos acabaron por identificarse con la causa republicana. Hemingway anhelaba recuperar las experiencias fuertes que había sentido en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial, al mismo tiempo que pretendía rodar un documental sobre la guerra, junto a John Dos Passos, así como buscar la inspiración para escribir un nuevo éxito editorial que en los últimos años se le estaba resistiendo. Martha Gellhorn, que cuando comenzó la guerra contaba solo con veintisiete años y acababa de conocer a Hemingway (quien en esos momentos estaba casado con Pauline Pfeiffer), quería conocer mundo y vivir arriesgadamente; para ella la Guerra Civil fue el inicio de una exitosa carrera como corresponsal de guerra.

GUERRA CIVIL MADRIDGerda Tardo y Robert Capa (cuyo nombre real era Endre Ernő Friedmann) se conocieron en París cuando los dos vivían, o más bien sobrevivían, en la ciudad de las luces. El flechazo fue casi inmediato y duró hasta la muerte (absurda y macabra) de ella en la Guerra Civil. Gerda era alemana y Friedmann húngaro, ambos de condición humilde, y tuvieron que abrirse paso entre grandes dificultades. Debido a las penalidades que atravesaban decidieron inventarse la figura de “Robert Capa” un supuesto fotógrafo americano rico y famoso, artimaña que les salió muy bien pues al poco tiempo empezaron a lloverles los encargos. La gran oportunidad, que no desperdiciaron, les llegó con la Guerra Civil. Sus fotografías acabaron por convertirse en símbolos de la guerra y a ellos en fotógrafos consagrados.

Mención especial merece Arturo Barea. Es el único personaje principal español y su historia muy diferente a la de los otros protagonistas. Mientras que estos últimos vinieron voluntariamente a España en busca de una oportunidad, a Barea le sorprendió el alzamiento de Franco en Madrid, cuando trabajaba como empleado en una oficina de patentes. Desde el inicio de la guerra quiso ayudar a la República, primero diseñando un nuevo modelo de granada y posteriormente como censor de la prensa extranjera, cargo que ocupará hasta que su salud y las tensiones internas en el Ministerio le aparten del cargo.

Barea no era un extranjero al que había que proteger y mostrar una imagen interesada de España; tampoco luchaba por una causa ajena e idílica en un país extraño al suyo y ni mucho menos era un figura de prestigio internacional; de ahí que su experiencia durante la guerra sea la más “auténtica” de las narradas en la obra. Sufrió las penalidades propias de una situación extrema, desbordado por el trabajo, sin apenas recursos y en constante peligro por los bombardeos sobre Madrid. Además, fue testigo del clima opresivo que paulatinamente se impuso en el bando republicano, como consecuencia del férreo control que adoptaron los comunistas. Hay que agradecer a Amanda Vaill la recuperación de la figura de Arturo Barea.

HEMINGWAY Y CAPAAl leer la obra, olvídense de los retratos idealizados y edulcorados de los personajes. La autora describe de forma realista la personalidad de cada uno de ellos, no intenta ocultar sus defectos ni potenciar sus virtudes, tan sólo nos cuenta cómo vivieron estos años y cómo les afectaron las experiencias que tuvieron durante la guerra. Para Amanda Vaill, “Este libro también trata de dilucidar si, para cada uno de ellos, descubrir la verdad supuso un hecho tan importante como revelarla al mundo, a los demás o a sí mismos“.

Detrás de la vida de los protagonistas emerge la Guerra Civil. Como si estuviésemos ante un lienzo flamenco, en primer plano tendríamos las biografías de los personajes y de fondo, en segundo plano, aparecerían dibujados los horrores de la guerra. A pesar de no ser combatientes y vivir con una cierta comodidad, todos aquéllos estuvieron, de algún modo u otro, en contacto con la realidad de la guerra: muerte, refugiados, pobreza, miedo, esperanza, desolación… Ninguno escapó a las desdichas que sufrió el pueblo español durante estos tristes años y contarlas es el trasfondo que impregna toda la obra de Amanda Vaill.

Amanda Valli se licenció en la universidad de Harvard y trabajó como redactora y editora antes de dedicarse de lleno a la escritura. Su obra sobre Gerald y Sara Murphy fue finalista del premio National Book Critics Circle en la categoría de biografía; por Somewhere: The Life of Jerome Robbins consiguió un Guggenheim Fellowship, así como un Emmy y un Peabody por su adaptación a guión cinematográfico. Ha escrito para numerosas publicaciones, desde Alture a The Washington Post Bookworld.

Publicado por la editorial Turner, junio 2014.