FUNDACION MAPFRE - HISTORIA SEGURO ESPAÑA
Historia del seguro en España
VV.AA.

El seguro es uno de los contratos más ventajosos que han introducido las gentes: por el adquiere el Comerciante, desde su propia casa, interés en las dependencias de la Europa: disfruta parcialmente de las negociaciones que se hacen en los parajes más remotos: reparte entre otro los riesgos que no quieren correrse: es un encadenamiento físico del Comercio: se compran al contada las seguridades: se venden a cierto tiempo y condiciones los peligros: es Contrato que da esfuerzo para hacer gruesas dependencias: ánima al tímido: proporcional havilitación al que no tiene mayores fondo: fomenta la Navegación: facilita los préstamos: presenta a los Aseguradores unos negocios lícitos sin entrar haciendo desembolsos efectivos: y sobstiene una circulación continua de contratos que utiliza y condecora a la Nación“. Con estas palabras se refería al seguro el comerciante gaditano Juan de Mora y Morales en una memoria que dirigió a la Junta de Directores de Compañías de Seguros, Cargadores y Navieros de Cádiz, allá por el año 1786.

También con estas palabras comienza la obra Historia del seguro en España* editada por la Fundación Mapfre y dirigida por el economista e historiador Gabriel Tortella. Lo primero que hemos de decir sobre ella (para evitar las suspicacias del lector) es que no estamos ante una apología de la compañía de seguros. La obra, escrita con rigor y seriedad, aborda una cuestión muy concreta, la evolución del seguro en España a lo largo de su historia, sin que el afán publicitario se inmiscuya entre sus páginas. Por otro lado, a quien vea en esta materia un tema gris y aburrido le recomendamos que aparte sus prejuicios y le dé una oportunidad, pues descubrirá cómo esta figura contractual ha desempeñado una labor crucial en el desarrollo del comercio marítimo, estando su historia íntimamente ligada a la de los grandes descubrimientos y a la de los avances sociales. Hemos de añadir que la obra combina elementos económicos, jurídicos e históricos pero sin requerir en ningún caso unos conocimientos avanzados sobre estas materias.

GOYA COMERCIO CUADROEl libro está divido en dos grandes bloques: el primero estudia la historia del seguro desde sus orígenes en la Antigüedad (aunque el verdadero punto de partida se sitúa en la Edad Moderna) hasta alcanzar el año 2000; y el segundo examina la situación del seguro privado en España en el siglo XXI. Dado el carácter histórico de Metahistoria, excluiremos de nuestro análisis este segundo bloque en su conjunto y la última parte del primero (la más cercana al año 2000) pues entendemos que ambas no están dentro de lo que se considera habitualmente como análisis históricos.

A pesar de que –como se suele decir- en Derecho todo estaba inventado desde los romanos, y aunque existían figuras afines en las antiguas China, Babilonia, Atenas y la propia Roma, debemos situar (y así se hace en esta obra) la aparición del seguro, tal como es entendido hoy, en la Edad Media; más en concreto, durante el siglo XIV en varias ciudades mediterráneas, especialmente españolas e italianas (de hecho la póliza más antigua que se conoce cubría el trayecto Génova-Mallorca). Los primeros seguros fueron normalmente marítimos, privados, de carácter capitalista y motivados por el afán de lucro de los aseguradores. A medida que los intercambios comerciales aumentaron y los seguros, en cierto modo, se generalizaron, las autoridades buscaron crear un marco regulatorio que los dotase de cobertura legal y seguridad jurídica. Las Ordenanzas del Consulado de Burgos, aprobadas por Carlos V en 1538, intentaron, con mayor o menor éxito, crear unas normas comunes que evitasen los frecuentes fraudes o abusos.

Los dos primeros capítulos de la obra abordan el período comprendido entre 1500 y 1814. A pesar de la extensión temporal abarcada, los cambios en el contrato de seguros durante esos siglos fueron pocos y muy progresivos. Existía una continuidad apreciable con las características antes citadas: contratación entre particulares, subordinación al comercio marítimo y poca injerencia estatal. Paulatinamente observamos cómo empiezan a producirse ciertas transformaciones, entre ellas la aparición de ciertas compañías especializadas (la creación de las primeras sociedades de seguros por acciones tendrá lugar a finales del siglo XVIII) o la extensión de la cobertura a los riesgos de incendios o de vida, lo que impulsó el estudio y el avance de las ciencias actuariales. Los primeros capítulos del libro concluyen con un análisis de las principales plazas del mercado asegurador español durante este período: Cádiz, Barcelona, La Coruña y Palma de Mallorca.

La Revolución Francesa y la Guerra de Independencia marcan un punto de inflexión en la progresiva evolución que se venía produciendo desde el siglo anterior, fenómeno que se explica en el libro con estos términos: “A nivel internacional, el siglo XIX es la época del desarrollo de diferentes formas de la cobertura de contingencias personales y patrimoniales que exigía la nueva sociedad industrial y de la creación de diferentes asociaciones y empresas que unieron a individuos que pretendían cubrir unos riesgos que crecían con la difusión de la industrialización“. Se generalizan los seguros contra incendios, aparece el seguro de vida científico, las empresas reaseguradoras se consolidan y las ciencias actuariales se perfeccionan. A partir de la segunda mitad del siglo XIX se produce, incluso, un proceso de internacionalización.

MERCADO PESCADO CUADROEspaña no quedó al margen de estos avances aunque su desarrollo estuvo muy condicionado por las circunstancias políticas internas. Los autores de la obra distinguen dos fases durante este siglo (1814-1869 y 1869-1908) cada una de las cuales, a su vez, dividen en distintas etapas. La primera de estas sub-etapas corresponde a los años 1814 a 1847 y se caracteriza por las facilidades dadas para la creación de sociedades anónimas (aunque habrá que esperar hasta la finalización de las Guerras Carlistas en los años cuarenta para que crezca el número de entidades aseguradoras). Los rasgos de estas sociedades siguen las pautas marcadas por las compañías del siglo anterior, sin que encontremos grandes diferencias. La crisis de 1848 puso punto final a este período expansivo. El gobierno intervino y promulgó leyes restrictivas (la más conocida, la Ley de Sociedades de 1848), mientras que las entidades aseguradoras tuvieron que adecuarse a los nuevos tiempos y muchas acabaron desapareciendo o fusionándose.

El año 1869 marcó el inicio de un nuevo período regido por el liberalismo y la expansión económica que atrajo a compañías internacionales a la península. Gracias a las aportaciones de capital de las sociedades extranjeras y a sus conocimientos se pudo incrementar “el número de pólizas y la difusión de productos y fórmulas de comercialización novedosos” y, aunque la demanda no era muy grande, aumentó la competencia entre entidades aseguradoras para más tarde desembocar en un proceso de fusión o cartelización del mercado a finales de siglo. Se observa en esa época una incipiente aparición de los seguros sociales, a partir de las sociedades de socorro mutuo, y asistimos a la modernización del sector. Al igual que en el capítulo anterior, hay un apartado dedicado al análisis de las distintas regiones (ya no sólo ciudades concretas), además de estudiar dos importantes aseguradoras: La Unión y El Fénix Español y el Banco Vitalicio de España.

El siglo XX supuso la eclosión del mercado asegurador. Al mismo tiempo que se tomaban las primeras medidas legislativas para su regulación, en 1900 se introdujo el seguro voluntario de accidentes de trabajo, ocho años más tarde se crea el Instituto Nacional de Previsión (antecedente de la Seguridad Social) y ese mismo año queda aprobada la Ley de Registros e Inspección de Seguros. A partir de entonces se produce un avance imparable en la profesionalización y ordenación del sector, que ni tan siquiera la Guerra Civil puede frenar (aunque sí ralentizar).

LLOYDS ACCION BANCOTambién en lo que respecta al siglo XX se analizan tres fases bien definidas, cada una de las cuales corresponde a un capítulo del libro: 1908 a 1939 (“El seguro español en tiempos de convulsión“), 1939 a 1966 (“El franquismo anterior a la Seguridad Social“) y 1966-2000 (“La evolución del seguro privado“). Hasta la Guerra Civil la situación permanece más o menos estable: continúa la profesionalización del sector (aparece la figura del actuario de seguros), en los años veinte se acentúa la cartelización y los seguros sociales se consolidan, sobre todo una vez instaurada la República.

El final de la Guerra Civil supuso un período difícil para las aseguradoras y fueron muchos los problemas generados por los daños y pérdidas que había provocado la contienda. La llegada del franquismo y sus planteamientos políticos modificó la configuración del sector para implantar una mayor intervención estatal y un control más exhaustivo de las actividades de las sociedades. La creación del Consorcio de Compensación de Seguros, la Ley de Ordenación de Seguros (1954) y la Ley de Bases de la Seguridad Social (1966) transformaron radicalmente el mundo de los seguros y obligaron a muchas entidades a reorganizarse. La Transición y los últimos años del siglo XX (ampliamente analizados en la obra) configuran el panorama actual tal y como hoy lo conocemos.

Historia del seguro en España es una obra interesante que aborda un sector muy específico de la economía. A algunos puede parecerles una temática anodina, pero la influencia que los seguros han ejercido en el desarrollo español desde la Edad Moderna bien merece la lectura de este libro. No sólo tenemos ante nosotros las peculiaridades de un modelo contractual concreto sino que, a través de él, descubrimos la evolución de toda la economía nacional.

*Publicado por la Fundación Mapfre, enero 2014.