GRANDE - SIGLO XXI - DESCUBRIMIENTO FUTURO
El descubrimiento del futuro
Lucian Hölscher

El futuro es una de las cosas en las que más pensamos y que más llenan de inquietud, desasosiego y esperanza a los hombres. Nuestro futuro es parte de lo que, quizás, algún día llegaremos a ser y alcanzar pero también es parte de nuestro inerradicable desconocimiento e incertidumbre en el mundo. El futuro no es presente, ni pasado, y por lo tanto todavía no ha tenido lugar. El futuro es un permanente no tener nunca lugar. Por eso los seres humanos, no dotados de la «clarividencia» (aunque sí de una gran imaginación y de cada vez mayores medios de medición y «predicción»), nunca podemos conocer el futuro. A pesar de que somos conscientes, al menos hasta cierto punto (aunque no por ello dejamos de resistirnos a esa realidad), de nuestra completa incapacidad para predecir el futuro, éste se encuentra siempre presente en nuestros pensamientos e ideas. Nuestro anhelo inquisitivo sobre el futuro, como individuos y como especie, pertenece a ese gran conjunto de temas, de preguntas sin respuesta posible, que sin embargo (al igual que sucede con otras grandes cuestiones de nuestra existencia, como la de Dios, el alma o el libre albedrío) no dejamos de plantearnos una y otra vez a lo largo de nuestras vidas aun sabiendo que somos incapaces de responderlas completamente.

¿Es posible una «historia del futuro»? Esa es, a mi juicio, la pregunta fundamental que late tras el libro El descubrimiento del futuro escrito por el autor alemán Lucian Hölscher. La pregunta es muy compleja y para comprender su respuesta es preciso seguir toda una serie de elementos que se detallan en el libro. Como no estamos ante una novela de misterio, donde haya que mantener la intriga de principio a fin hasta conocer la identidad del asesino, podemos adelantar la respuesta: mientras que el futuro (como espacio temporal) nos es desconocido y por lo tanto no resulta susceptible de un verdadero conocimiento histórico, la historiografía, sin embargo, es perfectamente capaz de acercarse, con ciertos visos de veracidad, a lo que han sido las «ideas de futuro» de los hombres a lo largo de la historia. Y en buena medida, esta «historiografía de las ideas de futuro», mezclada con un tratamiento de la filosofía de la historia (muy influido por autores como Reinhart Koselleck, al que Hölscher cita en varias páginas y notas), es el objeto del libro que nos ocupa.

SEÑALES TIEMPOEmpecemos por el principio. Hoy, y aunque nos pueda resultar extraño que no siempre fuese así, estamos muy familiarizados con la idea de futuro, o de lo futuro. El autor, sin embargo, nos advierte de que esta intuición es en realidad muy reciente. La idea de futuro, al menos tal como en nuestros días la conocemos, no aparece en el continente europeo hasta mediados del siglo XVIII por lo menos. Esto no significa que antes de dicha fecha las personas no tuviesen interés o pensamiento alguno por aquello que estaba por venir. Tal preocupación o interés ha existido siempre, pero no es hasta el siglo XVIII cuando podemos reconocer verdaderamente la presencia de genuinas «ideas de futuro».

No se trata solamente de que durante la Edad Media e incluso buena parte de los inicios de la Edad Moderna no existiese una conjugación verbal del tiempo «futuro» en muchas lenguas no derivadas del latín (es particularmente destacado el caso de la lengua alemana). Tener una forma verbal futura no es el único rasgo necesario para la elaboración de una idea de futuro (aunque desde luego, ayuda) pues son, además, necesarias una serie de transformaciones mentales y conceptuales para que el futuro llegue a ser lo que nosotros, los hombres contemporáneos, entendemos como tal. Nociones que eran ajenas a la conciencia del hombre medieval, por ejemplo. Aunque Hölscher en su libro menciona algún elemento más, me centraré en dos de las principales transformaciones de carácter conceptual necesarias para poder desarrollar esas ideas de futuro.

La primera de ellas es la concepción del futuro como una especie de «lugar» en la línea temporal. Siendo este argumento metafísicamente cuestionable, lo cierto es que representa una poderosa imagen que nos permite presentar una visión coherente. Sin este «espacio» no habría lugar a un «todo» en el que las acciones de los sujetos y los diversos fenómenos experimentados tuviesen una cierta unidad e integración. Para imaginarnos una verdadera idea de futuro es preciso que podamos percibir esa intuición como espacio en una línea temporal por venir.

NUEVA YORK EN EL FUTUROLa segunda de las nociones importantes que supone un cambio con respecto a la etapa anterior es la del sujeto activo en la historia. Aunque en el pasado hubiese ideas sobre el «Destino» o el «Fin de la Historia», el hombre las esperaba de manera pasiva: eran acontecimientos por venir, en los que los seres humanos no jugaban un papel activo. Solo cuando los individuos (y la humanidad) son concebidos como dueños de su propio destino -todo lo condicionado que se quiera- y actores fundamentales de la historia pueden emerger dichas concepciones. Será entonces cuando el ser humano empiece a ser entendido como un actor que labra su propio futuro.

Tras estas y otras consideraciones más entroncadas con lo que se ha llamado «filosofía de la historia», el autor nos presenta las ideas de futuro desarrollas a lo largo de estos últimos siglos. Un desarrollo que abarca desde su tratamiento por parte de los filósofos, pensadores y literatos hasta el denominado «imaginario popular», para el que la idea de futuro termina por estar muy inserta. Resulta interesante apreciar cómo Hölscher reconoce una serie de «ciclos largos» de auge y declive de las ideas de futuro. En total identifica cuatro ciclos que se producen aproximadamente cada sesenta años: el que va de 1770 a 1830, el correspondiente al periodo comprendido entre 1830 y 1890, el que abarca entre los años 1890 y 1950, y por último el que se desarrolla entre los años 50 y principios del siglo XXI.

Por las páginas del libro desfilan pensadores e intelectuales como Kant, Hegel o el impulsor del positivismo, Auguste Comte. Encontramos también a Saint-Simon y Fourier, así como a sus respectivos seguidores y a otros representantes menos conocidos del llamado «socialismo utópico». Una presencia fundamental es la de Marx y los continuadores de la filosofía de la historia marxista, así como diversos pensadores que han reflexionado sobre el estado socialista y la sociedad comunista del futuro. También hallaremos a importantes autores y obras del género literario conocido como «utopía temporal», diferenciada de las utopías clásicas como la de Moro y Campanella en que no se sitúa en un «no lugar» ubicado en un imaginario espacio del presente, sino que traslada su escenario a un «no lugar» en un espacio real pero un imaginario momento del futuro. De ellas podemos destacar El año 2440 del francés Louis-Sébastien Mercier, inédita en español y destacable precisamente por ser la primera obra del género, y sobre todo la novela Mirando atrás del periodista y escritor Edward Bellamy, mucho más conocida y relevante (un auténtico best-seller de su tiempo), publicada en nuestro país hace no demasiado por la editorial Akal.

EDUARD BELLAMYAdemás de las concepciones de ilustrados (como Kant o Condorcet), socialistas (como Fourier, Marx o Bellamy) y otra serie de autores y escritores de ideología progresista, Hölscher también reseña las visiones decadentistas sobre el futuro, presentes en las fuerzas e ideologías conservadoras. Y siendo alemán, no podía dejar de tratar, al menos dedicándole unas cuantas páginas, al Tercer Reich como idea de futuro (materializada finalmente en la práctica), muy presente en sectores de la derecha alemana y finalmente puesta en práctica por los nazis como aglutinadores entre el mito y el futuro, cargada de elementos llenos de odio y supremacismo racial. No olvidemos que uno de los mensajes más repetidos (aunque, para el autor, no excesivamente desarrollados en detalle en los escritos de sus defensores) de la propaganda nazi es que el suyo sería «un imperio que durará mil años», si bien nos dice Hölscher que ni siquiera esa duración debe ser tenida por exacta, sino como componente mitológico, muy influida por el fenómeno del milenarismo.

El libro también incorpora las aportaciones de otros brillantes literatos (H.G. Wells o Julio Verne) o artistas (como la propuesta de «obra de arte del futuro» del filósofo y compositor alemán Richard Wagner), unidas al imparable desarrollo de la ciencia y la técnica. El resultado es un vistoso y colorido paisaje de diferentes perspectivas sobre el futuro, siempre muy marcadas por el contexto presente (por ejemplo, por fenómenos como las revoluciones liberales y democráticas durante las décadas de los 30 y 40 en el siglo XIX, o por la Primera Guerra Mundial y sus momentos previos de expansionismo colonial) así como por la comprensión de todo lo acaecido anteriormente.

Estamos sin duda ante una excelente condensación en 240 páginas de elementos históricos y filosóficos que nos permitan comprender el futuro de nuestro pasado, con la intención de ayudarnos hoy, en nuestro presente, a construir juntos un futuro. Y es que, al final, ese futuro está abierto, en un continuo proceso por hacer, siempre incierto y a la vez siempre fruto de las acciones de nuestro presente. Un viaje al pasado para empezar a elaborar nuestro futuro.

Lucian Hölscher (Múnich, 1948) estudió en Gotinga, Friburgo, Oxford y Heidelberg historia, filosofía, sociología y ciencias económicas. Doctor en historia, desde 1991 enseña teoría de la historia e historia moderna y contemporánea en la Ruhr-Universität de Bochum. Autor de una vasta obra centrada especialmente en la teoría de la historia y en la cultura y la religión de la Alemania moderna y contemporánea, entre sus publicaciones más recientes destacan el ‘Atlas zur religiösen Geographie im protestantischen Deutschland zwischen der Mitte des 19. Jahrhunderts und dem Zweiten Weltkrieg‘ (4 vols., 2001), ‘Geschichte der protestantischen Frömmigkeit’, vol. I: ‘Von der Reformation bis zum Ersten Weltkrieg’ (2005) y ‘Semantik der Leere. Grenzfragen der Geschichtswissenschaft’ (2009).

*Publicado por la editorial Siglo XXI, octubre 2014.

Andrés Casas